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lunes, 13 de febrero de 2012

Apropósito de San Valentin: El Gnóstico de Valentín

El Gnóstico Valentín    
 
 
 
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uando la muchacha ciega pudo leer la carta de Valentín, ya estaba preparada la guillotina. ¿Puede un hombre que esta al borde de la muerte, dar amor?... si, pero solo los hombres verdaderos.
Samael un maestro de la vida dijo: "te doy amor donde está recogido el néctar de la sabiduría".
Hay tres clases de amor: el amor sexual, el emocional y el amor conciente, sólo éste último es amor auténtico. Para que haya amor se necesita que exista una verdadera comunión de almas en las tres esferas del pensamiento, sentimiento y voluntad, no se confunda el amor con el deseo. La mayoría de las doctrinas religiosas y trascendentes sostienen, que la causa de la creación de todos los seres fue el amor, por ello propugna que el verdadero aspirante espiritual deberá ser - dentro de lo posible - la perfecta personalización del amor.
Valentín amaba a la gente, amaba a la juventud, sabía que para que el hombre se levante debe tener al lado una mujer y casaba parejas que realmente se amaran, aunque estaba prohibido por el emperador, ya que al casarse dejaba el joven de ser útil a la guerra que era lo importante en esos tiempos.
Aunque el había renunciado a ser Obispo de Roma, los jóvenes enamorados lo buscaban para que los uniera en matrimonio en nombre de Dios.
Para que un hombre pueda casar en nombre de Dios, debe practicar la castidad en pensamiento, en palabra y en obras, debe ejercer el amor conciente y dar sin esperar nada a cambio. Valentín había vencido el ego, lo defectos psicológicos que tuvo como ser humano ya se habían doblegado ante majestad del padre, la guíatura de su Madre Divina y la luz del Cristo Intimo. Así alcanzo la santidad, que fue reconocida por la iglesia romana, aceptando que los rituales gnósticos que practicaba con sus discípulos eran lo mas parecido a los que practicaba el divino maestro con sus apóstoles.
Gnosis es una palabra griega que significa conocimiento, sabiduría que se consigue al unirse al maestro interno. Así como el gran kabir Jesús no necesitaba de libros porque recibía las enseñanzas directas de su padre interno, también Valentín aprovechó los conocimientos Gnósticos que recibió luego de ser bautizado en el Cristianismo en Alejandría y que siguió practicando en Persia y Grecia pero que no entendieron en Roma. El Cristianismo Gnóstico de altura que enseñó Valentín no comulgaba en la élite Romana. No comprendieron que el Eón Cristo es un intermediario entre el Padre Eterno y el hombre común de la tierra. Ese Cristianismo Gnóstico que fue aprobado en el Concilio de Nicea, fue el que continuaron practicando sus discípulos después de su muerte, pero fueron luego perseguidos "Los valentinianos" por la Santa Inquisición y aunque fueron todos llevados a la hoguera, no pudieron destruir la semilla.
El emperador lo invitó a compartir y persuadirlo a colaborar con la guerra, pero fue encantado por la magia del Cristianismo. Sin embargo al no tener suficientes argumentos para convencer a su corte de cambiarse a una nueva religión, cedió ante las presiones y ordenó encarcelar a Valentín.
El carcelero al percibir la sabiduría y la santidad del preso trajo a su hija ciega a que recibiera sus enseñanzas, y Valentín en espera de la decisión de la corte que lo llevaría a cambiar de dimensión, que como un Gnóstico completo no temía a la muerte, no solo le dio enseñanzas, usó la magia crística para sanar, intervino ante la Ley divina en el nombre del Cristo para que la muchacha pudiera ver y le dejo escrita una carta para que la leyera al recobrar la vista. Esa muchacha pudo leer la carta y luego de la ejecución del reo en la guillotina se convirtió en seguidora del Cristianismo Gnóstico de Valentín. 
De Valentín solo se sabia lo que escribieron sus detractores Irineo y Tertuliano hasta que en 1946 se descubrió en Nag-hammadi el evangelio de la verdad. Solo lo seres que aman sin pasión y sin lujuria han mantenido viva la magia del amor.
El amor es el Sumum de la sabiduría. Para que exista un matrimonio perfecto, deben dos seres estar casados en los sietes planos de conciencia cósmica. "Contempla los ojos del ser que adoras, piérdete entre la dicha de sus pupilas, pero si quieres ser feliz, no te dejes llevar por el deseo".
El gnosticismo valentiniano
 Todos los estudios lo confirman, la escuela del maestro gnóstico Valentín es el gnosticismo
que más aporto enseñanzas esotéricas en el plano de comentarios de la Escritura Sagrada y de la Doctrina Crística del Salvador del Mundo, más allá de lo que se piense y de los intereses obscuros de la iglesia romana de ejemonizar el trascendental mensaje del Cristo-Jesús. Y sí fueron capaces, los valentinianos, de utilizar el propio lenguaje bíblico con un significado distinto del dado por la iglesia romana, es porque simplemente tenían y tienen los gnósticos la virtud de entender el arquetipo universal de todas las grandes religiones, esto significa la capacidad de interpretar de modo universal el trasfondo de cualquier verdad oculta en el símbolo, máxime si se trata de las enseñanzas del Salvador del Mundo, porque un gnóstico es un adepto iniciado en la Cábala y la Alquimia esotérica.
 Por ello, los maestros valentinianos contribuyeron de manera notoria en el desarrollo de la
cultura cristiana, además de otras reflexiones posteriores que son indiscutiblemente estrictamente gnósticas, por ejemplo aquel “ EXTRACTOS DE TEODOTO” 78,2, que dice: sólo la Gnosis Salva. «...no es sólo la inmersión bautismal lo que salva, sino el conocimiento: quién éramos, qué hemos devenido; dónde estábamos, dónde hemos sido arrojados; hacia dónde nos apresuramos, de dónde somos redimidos; qué es la generación, qué la regeneración». Como diría la arquitecto del alma Teresa de Jesús, al final de las segundas moradas: «para entrar en el cielo» es preciso «entrar en nosotros, conociéndonos y considerando nuestra miseria y lo que debemos a Dios». Pensar en otra puerta «es desatino».
 Otra contribución del gnosticismo valentiniano, que es probablemente una de las aportaciones
más notorias, es la distinción entre el Dios supremo del Nuevo Testamento y el Dios creador del Viejo Testamento, dicho de otra manera, la diferencia entre el Dios bueno y perfecto o causa verdadera de la manifestación, y el Demiurgo creador de este mundo; aspecto de la doctrina valentiniana que sólo en su forma externa a aceptado la iglesia romana, quedando superficial o muy obscuro su verdadera importancia, y que muy bien se comprende en la célebre CARTA DE PTOLOMEO (discípulo de la escuela itálica del valentianismo ) A SU HERMANA FLORA:
 «Hay luego una ley mezclada con la injusticia, establecida para vindicación y castigo de los
que cometen iniquidad, que manda arrancar ojo por ojo y diente por diente y vengar muerte por muerte. Pues el que comete injusticia en segundo lugar no por esto es menos injusto, sólo varía el orden, la acción realizada es la misma.»
«Por esto su hijo, venido al mundo, abrogó esta parte de la ley, declarando que también él procedía de Dios.»
«Si el Dios perfecto (nuevo testamento) es bueno según su naturaleza, como lo es en realidad —nuestro Salvador dijo que uno sólo es el Dios bueno, el Padre, al que él manifestó—, y si, en cambio, el de naturaleza contraria es malo y perverso, caracterizado por la injusticia, entonces el que se establece en medio de estos dos, que no es ni bueno ni malo, ni injusto, podría con toda propiedad ser llamado justo, pues es árbitro de su especial justicia.» «Este es el Demiurgo y creador ( viejo testamento ) de todo este mundo y de lo que en él se encierra; distinto en esencia de los otros dos, establecido en medio de ellos, de modo que le convendría el nombre de Mediedad.»

 Se debe comprender que este Demiurgo creador del viejo testamento es una manifestación de
aquel Dios perfecto anunciado por el Cristo-Jesús, y aquí comienzan las tremendas diferencias que hasta hoy persisten entre la iglesia romana y el gnosticismo, pues entramos en cierto modo en el  monoteismo-politeista que tanto niegan. “Dios es dioses”.

  Demiurgos bajo la tutela de la divinidad única, dioses emanado de la Gran Seidad toda
poderosa, el Logos platónico o Unidad Múltiple Perfecta; fuerzas cósmicas divinales de la que a su vez se origina toda la creación. Si por un lado el gnosticismo contribuyo en la diferenciación entre el Dios del viejo y nuevo testamento, por otro lado se levantó un gran muro entre la iglesia romana y el gnosticismo de siempre.
 El gnosticismo valentiniano y otros (los ofitas y Basílides), afirmaban que el Demiurgo estaba
convencido de haber creado por sí mismo, pero en realidad era impulsado por el Dios perfecto anunciado en el nuevo testamento. 
 Que el Demiurgo sería un ángel, sólo que semejante a un dios, un cosmocrator o creador de un
mundo. «Siguen diciendo que el Demiurgo fue Padre y Dios de los seres exteriores al Pleroma (lo que proviene del conyugio o de la unión de dos), siendo creador de todos los seres psíquicos e hílicos.»
 «Según ellos, había estos tres substratos: el que procedía de la pasión, que era la materia (los
hílicos); el que procedía de la conversión, que era el psíquico; el que fue parido, y esto es lo espiritual —llamados también “pneumáticos” por proceder su naturaleza del Pneuma (espíritu)—. Así pues, se interesó en darles forma. Pero no pudo darla a lo espiritual, puesto que le era consubstancial. Entonces se dispuso a la formación de la substancia psíquica nacida de su conversión, poniendo en práctica las enseñanzas recibidas del Salvador.»
 
Será bajo estos tres conceptos de la manifestación de la naturaleza y el cosmos  que quedará definida la visión que los gnósticos valentinianos tenían y tienen de la creación, —primero, el del diablo, o Espíritu material; segundo, el del creador, o Espíritu animal; y tercero el de Dios, o Espíritu de luz; los tres diferentes entre sí como las esencias que representan: hyle o hílicos (lo material), psyche (lo psíquico), pneuma (el espíritu)—y es a partir de estos principios que abordaran los textos y revelaciones del viejo y nuevo testamento. 
 Ahora destacamos la particular diferencia entre los psíquicos y espirituales, los del viejo
testamento y el nuevo, a tal fin que seamos capaces de comprender la importancia de este estudio gnóstico. Los psíquicos al ser su naturaleza proveniente del creador o Espíritu animal del Demiurgo, no pueden acceder más allá de esta naturaleza, por lo que requieren de una fe sustentada en los milagros y prodigios de los profetas del antiguo testamento, y solo de este modo pueden aproximarse a la Verdad única. En cambio, los espirituales o pneumáticos, son parte de Él, son de su misma naturaleza. De allí que se diga que los escritos gnósticos den más importancia al significado de los milagros que a éstos en sí mismos.
  Dentro de este marco entenderán la misión salvadora del Cristo, y por ello dice el Evangelio
de Felipe: «Cristo vino a rescatar a algunos, a salvar a otros, a redimir a otros. Rescató a aquellos que eran extraños, y los convirtió en algo suyo. Y apartó a los suyos, aquellos a los que, por su libre voluntad, hizo la promesa.» 
 A mi modo ver, me parece sumamente importante que en este primer capítulo comprendamos
estas tres naturalezas. Por ello llamo la atención del lector, pues este aspecto no debería pasar desapercibido ya que constituye el marco donde se expondrá siempre la doctrina esotérica de los gnósticos de todas las edades, como lo veremos más adelante, y no sólo la de aquellos primeros siglos de la era cristiana.
 Resulta, aparentemente cruel e injusto, que no tengamos, todos, la misma opor-tunidad de ser
redimidos inmediatamente por el Cristo en su obra salvadora, que es precisamente lo contrario de lo dicho por el clero romano cuando afirma que con la pasión, muerte y resurrección del Señor el único requisito pendiente es una confesión y arrepentimiento de última hora, amen de una vida más o menos “recta”, casi considerando a los “místicos-santos” como una regla eseccional.
 Que el Cristo rescate sólo a algunos; que salve a otros; que redima a otros; y que los
rescatados sean  aquellos que le eran extraño, para que así se conviertan “sólo en algo suyo”, parece anormal para el no iniciado. Sólo los textos gnósticos nos permiten justificar tanta aparente injusticia, y aunque queramos negar este planteamiento gnóstico diciendo que es un texto apócrifo, será bueno que este momento recordemos los evangelios canónicos en algunas de aquellas adver-tencias de Jesucristo: «El Reino de los Cielos se toma por asalto, los valientes lo han tomado». «Muchos son los llamados y pocos los escogidos». «Porque yo os digo que si vuestra justicia no es más llena y mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos». 
 Por lo que resulta contradictorio que mientras Jesús sentencia la dificultad para entrar en el
reino de su Padre y advierte una muerte segunda, la Iglesia romana jamás se pronuncia sobre estas dificultades y sobre la proximidad de los tiempos del fin. 
 Por el contrario, se nos dogmatiza de tal modo que no tenemos mas elección que aquella de
simplemente creer y todos estamos salvados, teniendo sólo que preocuparnos por una regla eseccional, la de evitar caer en el caer pecado mortal, y esta es precisamente no objetar el dogma de que por la fe del carbonero seras salvado...
 De allí que no resulte descabellada la doctrina de los gnósticos cuando hace una distinción
muy clara de estas tres naturalezas: la material, la psíquica y la espiritual, teniendo todos, cada uno en su circunstancia y tiempo, la misma oportunidad de acceder a la redención. Y lo que resulta más interesante es descubrir que antiguas religiones tenían este mismo planteamiento, tres grados de expresión de la naturaleza. Por ello que la verdad sea única, no quita que también se expresara en lugares y tiempos distintos, por algo es la verdad universal.
 
 

 
 


Los Antiguos Cristianos Gnósticos

HISTORIA Y SABIDURÍA                                                                                                                                
Los Antiguos Gnósticos
Por Ana Isabel Neves   
 

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LOS ANTIGUOS GNÓSTICOS Y EL CRISTIANISMO PRIMITIVO
Soy la voz del despertar en la noche eterna
(Himno gnóstico)
El Gnosticismo: ¿Herejía u Ortodoxia?
El Gnosticismo, doctrina filosófico-religiosa de los gnósticos, es la enseñanza basada en la gnosis, término griego que significa literalmente conocimiento. Obviamente, en este caso, se trata del conocimiento sagrado (o Sophia).
Durante mucho tiempo, fue mostrado como una herejía, una simple secta del cristianismo: primero habría existido el cristianismo, con su teología, y solo después habría surgido la herejía gnóstica. Von Hartman, un historiador alemán de finales del siglo XIX, aún consideraba que los gnósticos, interpretando la doctrina cristiana a la luz de la filosofía griega, distorsionaron aquel mensaje y propagaron formas falsas de la enseñanza cristiana.
Con el desarrollo del estudio de la Historia de las Religiones, esta perspectiva fue abandonada, pasando a dejar clara y resuelta la idea de que el gnosticismo es un fenómeno básicamente precristiano y un movimiento religioso independiente. En el comienzo del siglo XX, Wilhelm Bousset declaró que “el gnosticismo es antes que nada un movimiento precristiano con raíces en sí mismo. Deberá por tanto ser entendido (....) en sus propios términos y no como una excisión o derivado de la religión cristiana.” 1. Walter Bauer publicó en 1934 una obra que reconocía que “originalmente, ciertas manifestaciones de vida cristiana que los autores de la Iglesia denuncian como herejías, no habían sido nada de tal género, siendo por el contrario las únicas formas de la nueva religión; esto es, en esas regiones, eran simplemente el cristianismo”. 2

Los descubrimientos de Nag-Hammadi – Una nueva perspectiva
En 1945, un campesino encontró, en Namag-Hammadi, una pequeña localidad del Alto Egipto, un gran jarro de cerámica conteniendo 12 libros de papiro encuadernados en cuero. En total fueron descubiertos 52 textos. Después de largas investigaciones, los estudiosos llegaron a la conclusión de que los papiros tenían cerca de 1500 años y eran traducciones en copto de manuscritos aún más antiguos. Las fechas de los textos originales están estimadas entre los años 50 y 180 de nuestra Era. Se cree que los manuscritos fueron enterrados alrededor del siglo IV, cuando, en la época de la conversión del Emperador Constantino, los obispos católicos pasaron al poder y desencadenaron una campaña, por momentos muy violenta y falta de escrúpulos, contra las llamadas herejías. 3
El descubrimiento de estos textos inició una época de investigación completamente nueva, iluminando las raíces y los orígenes del Cristianismo, que difieren de la versión que el poder vigente quiso hacernos llegar. La mayor parte de esta literatura es netamente cristiana; sin embargo, algunos textos se aproximan a la tradición judáica y otros a las tradiciones hindú y budista. En su conjunto, tales escrituras apuntan a la idea de que los gnósticos fueron los primeros y verdaderos cristianos, encontrándose entre aquellos que mejor comprendieron el mensaje más profundo del Señor. Teniendo en cuenta la importancia de los Esenios y grupos semejantes en la formación del Cristianismo primitivo, hay que hacer notar que Helena Blavatsky, en el volumen III de su obra “Isis sin Velo”, sugiere que los gnósticos serían los esenios: cuando éstos últimos desaparecieron, los gnósticos surgieron y afirmaron su doctrina.
De manera que, el Gnosticismo deberá ser entendido como un penetrar en la cara oculta del Cristianismo, comprendiendo, no solo sino además, las enseñanzas destinadas a aquellos espiritualmente maduros y capaces de penetrar en los Misterios. En uno de sus libros más maravillosos, el “Cristianismo Esotérico”, Annie Besant declara que, de la misma forma que todas las tradiciones religiosas, el Cristianismo tiene un lado secreto destinado a apenas solo a algunos, pues “las religiones son dadas al mundo por hombres más sabios que las masas que los reciben. Son destinadas a acelerar la evolución humana, y su acción, para ser efectiva, debe alcanzar e influenciar individualmente a los hombres. Ahora, no todos los hombres alcanzarán el mismo grado de evolución (...). Es, por lo tanto, inútil querer dar a todos la misma enseñanza religiosa (...). Una religión debe de ser graduada como la propia evolución, si no jamás alcanzará su fin.”
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Las propias palabras del Maestro son claras y explícitas: “Y cuando se halló sólo, los que estaban junto a él con los doce apóstoles le preguntaron acerca del sentido de esta parábola. El les dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios mas, a los que son de  afuera, todas estas cosas son dichas a través de  parábolas”. “Así, les anunciaba la palabra mediante muchas parábolas semejantes, según lo que eran capaces de oir. El no les hablaba sino por parábolas, pero cuando estaba en privado, les explicaba todo a sus discípulos”. 4
Algunos de los propios padres de la Iglesia habían reconocido incluso la existencia de una doctrina oculta. San Clemente de Alejandría escribió que “el Señor permitió que participasen de esos Misterios divinos los que fueran capaces de recibirlos. Ciertamente El no reveló a muchos lo que a esos muchos no pertenecía, sino a los pocos a quienes sabía que pertenecía, los que eran capaces de recibirlos y de amoldarse de acuerdo con ellos” 5. Y así, en cuanto los ortodoxos dependían  exclusivamente de las enseñanzas públicas y exotéricas que Cristo y los Apóstoles proporcionaban a muchos, la mayor parte de los cristianos gnósticos poseían su conocimiento secreto, conocido solamente por unos pocos. Nótese que los gnósticos aquí retratados no se refieren a ninguno de los movimientos autodeterminados gnósticos, sino a hombres auténticamente sabios como Valentín, Basílides, Marción y Simón el Mago, entre otros.
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Gnosis – autoconocimiento como conocimiento de lo divino
La gnosis es el conocimiento espiritual y sagrado, correspondiente al Gupta-vidya de los hindús, la visión con los ojos del alma o percepción espiritual, y solo puede ser alcanzado a través de la Iniciación en los Misterios Espirituales. 6 
 Para los gnósticos, la gnosis es (era) esencialmente un proceso de autoconocimiento como conocimiento de Dios.
Abandonad la búsqueda de Dios y de la creación y demás cuestiones de índole semejante. Conseguidlo tomándoos a vosotros mismos como punto de partida. Aprended qué es lo que, dentro de vosotros, hace suyo todo cuanto existe y decid: “ Dios mío, mi razón, mi pensamiento, mi alma, mi cuerpo”. Aprended las fuentes de la tristeza, de la alegría, del amor, del odio (...). Si investigaseis cuidadosamente estas cuestiones, descubrireis a Dios en vosotros mismos. 7
El hombre que se conoce a sí mismo, al más profundo nivel, conoce simultáneamente a Dios y para de hacer.
Golpead a la puerta que sois y caminad por la linea recta que sois. Pues si caminaseis por la línea, será imposible que os extravieis (...). Abrid la puerta por vosotros mismos, de manera que podais llegar a conocerla (...). Todo aquello que abrieseis por vosotros mismos, lo abrireis efectivamente. 8
Mientras tanto, la idea, explicitada por Annie Besant en la “Sabiduría de los Upanishads”, de que la Naturaleza del Espíritu Universal también se encuentra en nosotros mismos, de que el Atman o Yo más interno, que es (uno con) Brahman conoce la manifestación externa de Brahman, contribuye a la comprensión del Reino de Dios referido en el Evangelio de Tomás. Tal como el Espíritu Universal se encuentra en nosotros y fuera de nosotros, es posible conocer el Reino de Dios dentro de nosotros, a través del autoconocimiento, y fuera de nosotros, a través del conocimiento de las leyes que rigen el Cosmos, siendo éstas el Pensamiento Divino encarnado. De hecho, el reino se encuentra dentro de vosotros, y a la vez se encuentra fuera de vosotros. Cuando llegueis a conoceros, sereis entonces conocidos, y percibireis que sois los hijos del Padre vivo. 9
En este  viaje de autodescubrimiento la mente es nuestro guía fiel y la razón nuestro maestro: (...) forjad vuestro guía y vuestro maestro. La mente es el guía, pero el maestro es la razón. Vivid de acuerdo con vuestra mente (...). Adquirid fuerza, pues la mente es fuerte (...). Encended la lámpara que teneis dentro de vosotros. 10
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La Resurrección como Iniciación
La Resurrección de Cristo no era interpretada de una forma literal sino simbólica. Ella simbolizaba la forma como era posible  experimentar la presencia de Cristo a un nivel espiritual; ella es el momento de la iluminación, el momento en que se alcanza la gnosis. Sobre este asunto, el Tratado sobre la Resurrección dice:
No supongan que la resurrección es una aparición. (...). En vez de eso lo que deberíamos de  sostener es que es el mundo que constituye una aparición y no la resurrección. Esta es una revelación de aquello que en verdad existe y una migración para lo nuevo.11
El autor de este texto considera la existencia humana normal como una muerte espiritual y que, a través de la Resurrección, el hombre se vuelve espiritualmente vivo. En el “Evangelio de Felipe” encontramos presente la misma idea:
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Tú viste el Espíritu, tú te convertiste en el Espíritu. Tú viste al Cristo, tú te convertiste en el Cristo. Tú viste al Padre, tú te convertiste en el Padre... 12
“Para los cristianos de los primeros siglos, Cristo era el símbolo vivo de la propia divinidad en ellos, el fruto glorioso del germen que ellos forjaban en su propio corazón. La doctrina del Cristianismo Esotérico no era la salvación por un Cristo exterior, sino la glorificación y la perfección de todos en el Cristo interior.” 13
El Cosmos
De la misma manera que la tradición hindú, la filosofía gnóstica se asienta en la concepción de un Dios Absoluto, la Divinidad Suprema, Transcendente a todo el universo manifestado. Este Dios es El único Señor y Dios (...). Pues no fue generado (...). Por consiguiente, en la acepción debida, el único Padre y Dios es aquél que no fue generado por nadie. 14
La Raíz de Todo, el Inefable que reside en la Mónada. Reside por sí sólo en el silencio (...) ya que, al final, El era una Mónada, y nadie existió antes que El. 15
En el “Libro de Melquisedec”, del Evangelio del Mar Muerto, se nos da una magnífica descripción del Dios Inmanifestado:
Antes de que existiese una estrella brillando, antes de que hubiese ángeles cantando, ya había un cielo, el hogar del Eterno, el único Dios. Perfecto en Sabiduría, Amor y Gloria, el Eterno vivió una eternidad, antes de concretizar Su bello sueño, la creación del Universo. Los incontables seres que componen la creación fueron, todos, ideados con mucho amor. Desde el ínfimo átomo a las gigantescas galaxias, todo mereció Su suprema atención.
Valentín, uno de los más sabios entre los gnósticos, comienza su exposición filosófica con la premisa de que Dios es esencialmente indescriptible: nada se puede decir acerca de su Seidad pues el mismo concepto está mucho más allá de nuestra comprensión. No en vano sugiere que el Divino puede ser considerado como una deidad “consistiendo, por un lado, en el Inefable, la Profundidad, el Padre Primordial; y, por otro lado, en la Gracia, el Silencio, el Vientre y la Madre-de Todo”. La misma idea puede encontrarse en dos textos más recientemente hallados, “o Protenoia Trimórfico” (literalmente, el “Pensamiento Primordial Triplemente Formado”):
Yo soy Protenoia, el Pensamiento que reside en la Luz (...). La que existe antes que Todo (...). Yo soy la percepción y el conocimiento, y emito una Voz a través del Pensamiento. 16
Yo soy Andrógino, Yo soy tanto Padre como Madre, ya que copulo conmigo mismo (...). Yo soy el vientre que da forma al Todo. 17

En la Gran Anunciación, el origen del Universo es explicado de la siguiente forma:
Del poder del Silencio surgió un gran poder, la mente del Universo, que genera todas las cosas, y que es un varón (...), el otro es una gran Inteligencia (...) es una hembra que produce todas las cosas. 18
Helena Blavatsky, al describir las filosofía de Basílides, otro gran sabio gnóstico, nos dice que él afirmaba que el “Padre desconocido, Eterno y No Creado, dió nacimiento en primer lugar al Nous, la Mente, Esta emanó de sí misma al Logos. El Logos (el “Verbo” de Juan) emanó a su vez a las Phrónesis, las Inteligencias. De las Phronesis nació Sophia, la Sabiduría femenina, y Dynamis, la fuerza. Tales fueron los atributos  personificados de la misteriosa Divinidad, el quinterno gnóstico, que simboliza a las cinco sustancias espirituales, aunque inteligibles, las virtudes personales o los seres exteriores de la Divinidad desconocida. Esta es una idea eminentemente cabalística; y más todavía es budista.”19
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A través del estudio y el análisis comparativo de todas las grandes tradiciones religiosas llegamos, necesariamente, a la conclusión de que no son más que las vestiduras externas de aquélla que es la Religión Universal, la Sabiduría de “todos los tiempos y lugares”. Incluso en este artículo, tratándose de una pequeña introducción, podemos verificar que las semejanzas del sistema filosófico-religioso gnóstico con las tradiciones hindú, budista y judaica son evidentes. Es importante, por consiguiente, mostrar al mundo, enfermo y herido  a causa de su propia ignorancia, que la unidad de todas las religiones es un hecho y que es posible que todas las naciones de la Tierra se respeten y vivan bajo la misma bandera, la bandera de la Eterna Sabiduría.
Ana Isabel Neves